¡Vivan las croquetas!

Vamos a enumerar todos los sabores que pueden tener las croquetas: de jamón ibérico, de cocido, de morcilla, de boletus, de cecina, de pollo, de queso azul, de calabacín, de puerro con zanahoria, de patata… Vamos a parar aquí, no queremos que en este post solo leas ingredientes de croquetas porque ¡Hay tantos como imaginación tengas!

 

¿Y por qué le dedicamos un post a las croquetas? ¡Muy fácil! Hoy es su día. Sí, has leído bien, la croqueta tiene una cita en el calendario. El 16 de enero se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Croqueta y nos encanta, seguro que como a ti, porque es uno de los aperitivos estrella de nuestra gastronomía e incluso, tienes “seleccionados” los establecimientos de tu ciudad en los que se preparan las mejores o quizás, sean las tuyas, las de tu madre o abuela…

 

Así en este día tan especial para nuestra querida croqueta, hemos decidido dedicarle este post para contarte algunos secretos y curiosidades ¿nos acompañas?

 

El origen de la croqueta

Para buscar el origen de las croquetas tenemos que irnos hasta Francia, por varios motivos. En primer lugar, tenemos que tener en cuenta el origen de la palabra. Croqueta proviene del verbo “croquer” que significa “crujir” y de su variante femenina en diminutivo “croquette”. Por lo que ya en su propio origen etimológico parece evidente que: las croquetas tienen que tener un exterior crujiente ya que su propio nombre así lo indica.

 

La primera referencia que conocemos data de 1691 en el recetario “Le cuisinier roial et bourgeois (el cocinero cortesano y burgués)” de François Massialot, cocinero del duque de Orleans, entre otros. Sus “croquets”, a diferencia de las croquetas como actualmente las conocemos, estaban empanadas y fritas.

 

 

De tapas

¡Es una de las tapas más demandadas de los bares! Tras la tortilla de patata y las patatas bravas, encontramos en tercera posición a las croquetas. Un placer disfrutar de alguno de los vinos con Denominación de Origen de nuestra tierra mientras lo acompañas de una croqueta, por ejemplo, de jamón. Sí, un sabor clásico y el más demandado por todos los clientes. Tras ellas le siguen las de boletus, pescado, carne (pollo, cocido…) y las de queso ¿cuáles son tus favoritas?

 

Cocina de aprovechamiento

El trash cooking o cocina de aprovechamiento consiste en reutilizar los alimentos que te hayan sobrado para preparar nuevos platos y recetas. Esta técnica ayuda a reducir desperdicios mientras contribuyes a proteger el medio ambiente… ¡Y es la base de las croquetas! Como te hemos contado al inicio del post, las croquetas pueden ser de múltiples sabores y, muchas de ellas, proceden de platos previamente cocinados de los que podemos obtener el relleno para nuestros pequeños manjares.

 

Listas para freír y degustar

Y si eres de los que prefieren que te faciliten la vida, las croquetas La Ribera Gourmet son tus aliadas. De boletus, chorizo y chistorra, queso y queso azul, las tradicionales de jamón ibérico y por supuesto, de morcilla como no podría ser de otra forma ya que cuentan con el respaldo de Morcilla La Ribera, que lleva ofreciéndonos sus productos típicos de la matanza desde 1920.

 

Consejos para cocinar las mejores croquetas caseras

  1. Masa: consigue una textura cremosa y suave, cocinándola a fuego suave, removiéndola constantemente y ligando la bechamel con el ingrediente que elijas muy picado. Lo ideal es que la masa repose un día antes en el frigorífico.
  2. Forma y rebozado: con forma redonda, alargada… lo importante es que sean todas similares y de un tamaño manejable. El rebozado consiste en 3 capas uniformes: harina, huevo batido y pan rallado grueso. Truco extra crujiente: ¡Antes de freír, déjalas en la nevera durante 10-15 minutos!
  3. Freír: en la freidora o en la sartén, con aceite de oliva virgen extra muy caliente (175ºC) que cubra completamente las croquetas. Cuando estén doradas, escúrrelas en un colador y después sobre un papel absorbente para retirar el exceso de aceite.
  4. Servir: para el emplatado puedes optar por conos de papel, cestas de mimbre, bandejas de pizarra o fuentes de porcelana… con o sin salsas de acompañamiento.

 

Como ves, ¡Nos encantan las croquetas! Se han convertido en un fijo de nuestra gastronomía y de la cocina de aprovechamiento. Por cierto, una última cosa más: no se puede decir “cocreta” y no está admitida por la RAE. Así que ya sabes, llámala con todas sus letras: CROQUETA.

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